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El  síndrome de Intestino Irritable, vulgarmente conocido como colon irritable, (sii.) de tan alta prevalencia y fuente de consultas a médicos de atención primaria y a gastroenterólogos,  es un desorden funcional de los intestinos. Funcional quiere decir que el problema radica en el modo en que los intestinos funcionan y, sin que exista una patología en la estructura orgánica.

Se define por un grupo de síntomas que incluyen: dolor abdominal y constipación y/o diarreas. La predominancia de gases y la distensión o inflamación también resultan muy comunes.

Hay muchas personas que experimentan estos síntomas periódicamente, pero también hay un gran porcentaje de la población que lo padece en forma crónica y recurrente, sin poder hablarlo con nadie, y sufriéndolo en forma silenciosa.

Como los intestinos y el cerebro están tan estrechamente ligados, resulta dificultoso separar la causa del efecto y se establece un círculo vicioso. Los conflictos laborales, económicos, las múltiples dificultades en el vivir cotidiano en lo que a vínculos se refiere, pueden desencadenar un desequilibrio. Y a su vez, los síntomas del mismo son tan estresantes que potencian el malestar.

La educación en los cambios dietarios y de vida, resultan efectivos en muchas personas, y les permite reorganizarse.

Se ha comprobado sin lugar a dudas la eficacia de la terapia que incluye la relajación, la respiración, la meditación en cualquiera de sus variantes, el entrenamiento autógeno, etc., todos éstos medios invalorables para equilibrar el cuerpo-mente.

Por último, detectar en un medio psicoterapeútico individual o grupal, cuáles son aquellos factores de stress, que imposibilitan en la persona una buena "digestión " y "metabolización " en su relación con el mundo, constituye un óptimo recurso hacia la sanación.


Desesperación y alivio en el síndrome del colon irritable

El trastorno del Colon Irritable constituye uno de los cuadros más comunes en las consultas a gastroenterólogos

Quienes padecen de este malestar pueden sentirse con una cierta dosis de desesperación. Se ha comprobado que – de la población afectada, un 75% recae sobre el sexo femenino. Las mujeres, suelen realizar frecuentes visitas al médico en busca de alivio. Muchas veces no lo encuentran ni en lo medicamentoso, ni en la posibilidad de ser comprendidas en sus sufrimientos. En tanto nada patológico es registrable en las placas ni en los estudios de laboratorio, sus quejas parecieran ser ilegítimas, o exageradas.

Aún no se comprende el preciso mecanismo que encierran estos problemas funcionales digestivos. La investigación científica busca avanzar e introducirse en los misterios que permitan explicarlos.

Por todo ello, se impone la necesidad de estudiar al paciente con estas características para encontrar el tratamiento adecuado que posibilite reducir los síntomas y mejorar su calidad de vida. Y esto es posible con un adecuado acompañamiento psicológico.

Para poder entender algunas de las consecuencias de vivir con un colon irritable, permítaseme compartir algunas de las experiencias de las personas que conviven con este desorden.

Imagínese cómo podría llegar a sentirse si todos los días o algunas veces por semana, Ud. se levantara y transcurridas unas horas, ya sintiera síntomas de fiebre intestinal. Podría sentir intensos movimientos abdominales como espasmos y dolores hasta el punto de doblarse en dos, náuseas y diarreas. Todo esto podría impedirle dejar el baño por largo tiempo. Finalmente terminaría exhausto por lo que tuvo que pasar. Después tendría que correr arrastrándose hasta el trabajo, sintiendo muy en baja sus energías .A la hora de comer seguramente dudaría si almorzar o cenar, temeroso de que los síntomas pudieran volver a plasmarse o a empezar. Y su vida podría llegar a establecer un círculo vicioso obsesivo alrededor del baño. Se instalaría una cierta ansiedad y una respuesta anticipatoria a lo que pudiera venir. Ud. podría sentirse por momentos deprimido, sintiendo que su vida está fuera de su control, o al menos que se halla controlada por sus intestinos. La incertidumbre pasaría a ocupar un primer plano, constituyéndose en un gran desafío el hacerle frente diariamente, las 24 horas del día.

Si bien su enfermedad es invisible para los demás, sus efectos inciden en cada uno de los aspectos de su vida. Seguramente nadie conoce su dolor y su vergüenza excepto aquellos que están cerca suyo. E incluso aquellos allegados pueden no entenderlo. Ud. puede llegar a sentirse muy solo/a.

La complejidad del cuadro del S.C.I abarca la necesidad de una integración en su abordaje científico, fisiológico y psicológico. Hay que ver la figura entera, en su abordaje mente-cuerpo.

Para terminar, me gustaría decirle a los pacientes que hay un futuro promisorio de una esperanzada resolución de sus síntomas


¿Es el síndrome del colon irritable una patología de origen psicológico?

El Colon Irritable no es una afección puramente psicógena.

Se produce por la coexistencia de factores constitucionales, factores neuropsíquicos, y factores externos que intervienen en variable proporción.

El factor psíquico, desempeña un papel de suma importancia en el desencadenamiento de los accesos dolorosos y/o diarreicos.

Muchos de nosotros hemos experimentado alguna de las modalidades en las que el Sistema Nervioso Central (SNC) afecta al intestino en nuestras vidas cotidianas. El efecto puede ser directo, manifiesto como una urgente necesidad de evacuar cuando estamos frente a una situación vital que nos asusta o irrita. O bien puede ser indirecta, como la decisión de suprimir la urgencia de ir al baño cuando las condiciones sociales , laborales , o sanitarias no lo permiten..

En esta nota me referiré sólo a algunas de las interacciones mente- intestino, y sus influencias sobre el cuadro del colon irritable.
 
 
Stress y emociones

A veces las colitis pueden sobrevenir en momentos inadecuados como ser un examen, una presentación laboral o profesional, o cualquier otro evento significativo personal o social.

Esto nos demuestra que durante un suceso estresante, el SNC ejerce directa influencia a través de las hormonas y de los neurotransmisores sobre la región colónica. Influencia la motilidad y la propulsión, acelerando los movimientos de la comida y de los líquidos a través del colon. Esto desencadenará en una diarrea y podrá ser acompañada por dolor abdominal.

Una vez que la situación estresante desaparece, el colon generalmente retorna a su accionar normal.

Otras emociones, ejercen una influencia directa sobre el intestino, en especial las "negativas”. Se ha observado que la gente que posee un alto grado de ansiedad, y sindromes de pánico, puede padecer de temáticas digestivas funcionales, mientras que un tránsito más lento y un cuadro de constipación; acompañan frecuentemente a aquellas personalidades con características depresivas.

Los mismos factores estresantes, en otras personas, pueden actuar sobre el estómago, más que sobre los intestinos .Esto produce un enlentecimiento en el transporte y vaciamiento colónico. Estamos entonces frente a un cuadro de dispepsia. La misma incluye dolor y disconfort abdominal alto, distensión posterior a las comidas (post-prandial), regurgitación, y muchas veces sensación de quemazón. Los síntomas desaparecen una vez que el estómago se vacía y la causa del stress disminuye.

En general, la gente que padece de Colon Irritable, responde al stress en la misma forma que aquellas personas que no tienen dicha sintomatología. Lo que es posible, es que respondan con un tono más intenso a los estímulos, de lo que lo hacen quienes no lo portan..

Esto se conoce como hipersensitividad. Y es frecuentemente la teoría más discutida e investigada con respecto a la causa de dichas molestias digestivas funcionales.

Psicoterapia

En mi experiencia clínica observo que los temas básicos a tratar cuando existe dicha sintomatología funcional digestiva, son la ansiedad, la depresión y el manejo de la bronca o irritabilidad.

Resulta muy útil incorporar un enfoque multidisciplinario médico-nutricional-corporal-energético, lo cual potencia los resultados.

De este modo , no se consideran a los síntomas sólo como psicógenos, ni sólo somáticos.

Resulta fundamental para el paciente, encontrarse con profesionales avezados en el tema, que no aborden al enfermo como ïmaginario", "hipocondríaco", o "psiquiátrico".

Básicamente este tratamiento que propongo se basa en una comprensión integral mente-cuerpo, en esta compleja interacción que somos los humanos.

En estos momentos estoy trabajando desde un enfoque de la psicología cognitiva, con integración de técnicas varias: psicodinámicas, sistémicas, bioenergéticas, y de relajación muscular.

Los tratamientos pueden ser individuales o grupales, según lo requiera cada caso particular.

Quisiera terminar reproduciendo las palabras de una paciente, Cecilia, de 48 años al terminar su proceso de trabajo al cabo de 2 meses: Nos decía: "Aprendí a conocer mis pensamientos, mis sentimientos y las conductas más operativas para cada situación...Aprendí que mis problemas intestinales pueden ser manejados.....que tienen arreglo. .identificando las áreas de stress.. y aplicando los recursos pertinentes.. todo esto me permite vivir un poco mejor conmigo misma y con los demás seres que me rodean."


Experiencias en grupos de pacientes con desórdenes funcionales digestivos

El trabajo terapéutico con pacientes que padecen de trastornos funcionales digestivos es altamente gratificante. Lo es, debido a los cambios que se producen en las personas, los cuales van más allá de la disminución o remisión de los síntomas. Las modificaciones están relacionadas con un aprendizaje para una mejor calidad de vida.

Quisiera compartir con Uds. , algunas experiencias que vamos vivenciando con el transitar de los grupos.

Cristina, una mujer de 60 años, es un ejemplo de haber cosechado los frutos de emplear adecuadamente las técnicas cognitivas- comportamentales para controlar sus síntomas de colon irritable de toda la vida. Nunca había empleado técnicas psicológicas para controlar sus síntomas, aunque había usado cintas de meditación con resultados bastante buenos. Cuando empezó a trabajar con el grupo, ella solía rechazar casi todas las invitaciones sociales y sólo se aventuraba a asistir a eventos especiales después de hacer una dieta elaborada y practicar largas rutinas para la preparación de su colon antes de salir de casa. El terapeuta luego la encontró en la cola de una inauguración de una película, al terminar su proceso de trabajo. Cristina le confesó que había ido a ver ya varias películas – después de 10 años de no sentirse lo suficientemente cómoda para hacerlo.

Cristina aplicó permanentemente las técnicas que se le enseñaron en el grupo. Trabajó mucho escribiendo, documentando sus pensamientos automáticos, y haciendo las tareas indicadas para la casa. Participó con confianza en las sesiones de grupo. Los beneficios que obtuvo a través de sus esfuerzos se hicieron evidentes bastante rápido en el grupo, y resultó ser una importante fuente de inspiración para los otros integrantes.

A mi criterio, resulta fundamental que el terapeuta legitimeque los síntomas funcionales (dolor, distensión, flatulencia) no son imaginarios, o causados solamente por problemas mentales subyacentes. La alianza terapéutica sólo es posible cuando esto se logra con éxito

A los pacientes se les indican las "tareas "que deben observar a lo largo de la semana, en el lapso entre las sesiones. Todas ellas apuntan a detectar las causas de stress físicas (cansancio, comida picante, enfermedad) y las causas de stress psicosociales (llegar tarde, sentirse cohibido, estar enojado) que pueden disparar los síntomas digestivos.

Lo importante es que el paciente pueda incorporar la convicción que las intervenciones psicológicas pueden ser tan efectivas como las intervenciones biológicas para aliviar los síntomas.

Un axioma básico que suelo transmitirles a los pacientes es que los terapeutas no somos los únicos expertos que iremos a explorar las causales de sus desequilibrios. Se trata de un "viaje conjunto ", en donde descubrir cambios en la percepción de las situaciones cotidianas, implementando modalidades más efectivas y adaptativas en sus maneras de pensar, sentir, y responder.

 
 
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